Hacia una cultura global

Escrito por capitana-miller 25-09-2007 en General. Comentarios (17)

Dado que el propósito de este blog es incitar a la reflexión, voy a sacar el tema de la cultura sin intención de que parezca típico. Hay mucha tendencia -sobre todo entre los jóvenes como yo, estudiantes soñadores -a quejarse de la sociedad y a poner especial énfasis en la cultura; y esto se ve más claramente en quienes consideran que forman parte de una subcultura o contracultura deseosa de diferenciarse de la cultura dominante. Es como un cuento: érase una vez una cultura dominante que imponía unos cánones para todo, unas normas que había que seguir y que regían así de modo totalitario los gustos de las gentes; quienes rompían las reglas o se negaban a acatar los modelos que su sociedad imponía, eran señalados y maltratados por los impulsores de la cultura dominante, los tachaban de "raros", "diferentes"... Entre aquellos rebeldes era común arrepentirse por ser distintos, acomplejarse por ello; pero había quienes se enorgullecían y creaban subculturas con las que manifestar su diferencia. También los había que creaban contraculturas con las que oponerse a la cultura dominante y aspirar a un cambio, mediante la protesta y/o la lucha, que les favoreciera. Y así sido siempre... pero sobre todo ahora, pues antes la gente estaba más preocupada de llenar su estómago que de sentirse especial por tener unas u otras creencias...

 

Lo cierto es que hoy en día la preocupación por pertenecer o no a una cultura se ha extendido hasta el punto de que también consideramos subculturas unos estilos de pensamiento que se exteriorizan con una determinada forma de vestir. Ejemplo de ello son las tribus urbanas actuales. Pero no quiero hablar de esto porque, como una víctima más de las modas que he sido durante años, sé que es algo recurrente atacar una y otra vez a la sociedad con argumentos del tipo "a mí me miraban mal por vestirme de negro, pero es que yo quería ser diferente..." (espero que esto no resulte ofensivo; yo también tuve esta etapa). Simplemente voy a utilizar las subculturas que hemos ido creando últimamente para hablaros del etnocentrismo en términos que os suenen más cercanos. El etnocentrismo no es otra cosa que juzgar otras culturas desde el punto de vista de nuestra propia cultura; así, las encontramos llenas de prejuicios que no nos preocupamos por superar porque pensamos que nuestra cultura es la que lleva razón. En lugar de ponernos en el lugar de esas personas que tienen una cultura diferente a la nuestra, en vez de tolerar los rasgos que distinguen nuestros modelos culturales, prejuzgamos como malas todas las formas de pensar y obrar que distan mucho de la nuestra. El etnocentrismo es un error común que absolutamente todos cometemos en algún momento de nuestra vida porque somos subjetivos y por mucho que intentemos ponernos en el lugar del otro, siempre consideraremos más acertada nuestra opinión o cómo nuestra sociedad nos ha enseñado a ver el mundo.

 

Pero frente al etnocentrismo se alza la idea de la cultura global, una idea apoyada por los mecanismos que vinculan las distintas sociedades (economía, red de comunicaciones, movimientos migratorios...). Esta idea se basa en que las sociedades se acercan cada vez más a un mismo modelo en el que las calles están organizadas de una forma determinada y similar, se hablan unas lenguas oficiales, se busca una moneda común, se escucha la misma música... en definitiva: las distintas culturas van unificándose en una sola que "sirve" para todos. Podréis encontrar esta idea bellamente expuesta en publicaciones y programas de televisión, en anuncios, de boca de todos los que la apoyan. Pero a mí personalmente, esta idea me da que pensar en varias cosas:

 

-Para empezar, ¿por qué buscamos la unificación cultural? Porque no somos capaces de tolerar diferencias o de intentar corregir el efecto que las mismas pueden tener en personas de culturas que no tienen nada que ver. Buscamos la unificación en una serie de cosas más comerciales, por así decirlo, que dejan nuestras verdaderas culturas a un lado, ya que así no discutiremos sobre ellas. En definitiva: estamos creando una cultura nueva mezclando los componentes que nos interesan en detrimento de aquellos que podrían suscitar más polémica.

 

-En segundo lugar, al construir esta nueva cultura, estamos olvidando elementos de nuestras respectivas culturas que podrían ser importantes: estamos sacrificando rasgos que explican los valores y creencias de nuestras sociedades, y sin esos rasgos, ¿cómo exlicar nuestro comportamiento social? Se pierden elementos para un correcto estudio del ser humano como ser social, cosa que puede no parecer relevante, pero os aseguro que para un sociólogo o, en general, para todo aquel que se preocupa por el funcionamiento de las sociedades, es fundamental.

 

-Por último, la que para mí es la pregunta lapidaria y que espero tenga una respuesta válida: si cada vez somos más parecidos, si cada vez aspiramos a ser más iguales, ¿cómo es posible que sigan existiendo tantísimos prejuicios? ¿por qué seguimos tachándonos los unos a los otros por nuestros gustos, opiniones o valoración de las cosas?

 

Espero opiniones sobre esto... pero desde luego, por todo lo argumentado hasta aquí y tras reflexionarlo mucho, mi conclusión es que la cultura global que algunos predican no es más que la creación de una nueva cultura dominante a nivel internacional.

 

La capitana Miller